Es sábado y llueve. Ayer regresé a Norwich, después de pasar unos días en casa de Natalie con Angela. La casa era un laberinto de habitaciones escondidas. Darkness y Gussy se refugiaban allí. Gatos. En el jardín frontal dos estatuas tomaban el sol. En el jardín de atrás había flores, un elefante azul, una piscina, muchos árboles. Minky paseaba, con ojos tristes y crines enredadas. Hablé con él, le dije que era un caballo hermoso y bueno, que todos le querían e iban a cuidar de él. Apoyó su cabeza sobre mi hombro y no me quería dejar marchar. Ben, Natalie, Angela y yo visitamos a las lamas. Intentaron comerse nuestra ropa. Angela se cayó en un riachuelo. Subimos al tejado. Hicimos cientos de fotos y brownies y croissants y tés. Limpiamos la piscina. Vimos programas de televisión horrendos. Dormimos hasta tarde. Comimos mucho chocolate y muchas golosinas.
Ayer por la noche creí tener una pesadilla. Escuchaba voces. Había gente debajo de mi ventana. Encendí la luz y abrí las cortinas. Eran Jorge y sus amigos. Estuve hablando con ellos durante un par de horas. Raf, el chico que vive en la habitación de al lado, también se despertó y puso música a todo volumen. Agradecí que por lo menos no se pusiese a tocar la guitarra eléctrica como de costumbre. Soñé con personajes extraños que entraban en mi cuarto para observar cómo dormía. Estaban tristes. Abrí los ojos y les sonreí. Sus ojos se iluminaron. Sonrieron y se fueron de nuevo.
Leo libros, veo películas, bebo infusiones. Estoy tranquila y se está haciendo de noche.
sábado, marzo 26, 2005
viernes, marzo 18, 2005
THE BONFIRE OF CONFESSIONS
Es primavera y han comenzado las vacaciones. Ayer por la noche mis amigos y yo fuimos a una fogata en medio del bosque. Había mucha gente que no conocía, pero el lugar era hermoso. Se veían las estrellas y la luna. Hacía mucho calor. Era de madrugada y nadie llevaba abrigo. A medida que pasaba la noche, la gente se fue yendo y los que quedamos nos fuimos dividiendo en grupos de dos o tres. Dos chicas tocaban la guitarra. Cris tocaba la gaita. Javi tocaba el cajón. Se oían muchos murmullos. Todos confesaban algo. Amores, añoranzas, sueños, mentiras. Quemábamos madera muerta y nos tirábamos hojas unos a otros. Euri, Angela y yo regresamos a Waveney a las 3,30 de la mañana. Estuve despierta hasta las 5 para despedir a Euri, que se iba a Gales. Me levanté temprano, terminé de escribir mi ensayo, lo imprimí, lo entregué y comenzaron las vacaciones.
Hoy hacía sol. Todos íbamos con camisetas de manga corta y gafas de sol. La plaza estaba llena de gente tomando cerveza y helados. El césped estaba lleno de gente jugando al fútbol o al frisbee. No había nubes. El lago estaba precioso. Había pájaros cantando. Estuve sentada en la hierba durante un par de horas, tomando zumo de naranja y rescatando a un insecto temerario que insistía en aterrizar dentro de mi vaso.
Ayer en clase de poesía comentamos algunos poemas de Wallace Stevens. Entre ellos, "Sunday Morning", un contraste entre la visión religiosa y la visión naturalista del paraíso. En el poema una mujer sufría porque necesitaba creer en algo permanente, algo divino y hermoso. El narrador contestaba que la belleza era hija de la muerte. Un paraíso eterno sin cambios cansa pronto y no puede aportar satisfacción al alma. El narrador lo comparaba con la naturaleza, hermosa y cambiante, y afirmaba que precisamente porque todo muere cada momento es más hermoso. Este paraíso es mucho más real y poderoso que el divino, y el hombre halla más satisfacción en la exaltación de su vida y de su mortalidad y de la propia naturaleza. Pero Stevens concluye el poema preguntándose cómo puede ser considerado esto el paraíso si la naturaleza no puede apreciar los elogios del hombre. Es indiferente a nuestras vidas o muertes y cualquier oda que podamos componer sobre ella.
Yo me pregunto por qué hace falta que exista un paraíso, divino o natural. No creo en la existencia de un Cielo al que vayan las almas buenas, pero tampoco creo que podamos calificar a este mundo como paraíso. Pero, ¿por qué no calificarlo de vida? ¿No es ésa una palabra mucho más hermosa y poderosa? Esto no es el paraíso, pero es nuestra vida, y Stevens tiene razón, sólo puede cobrar sentido en contraste con la muerte. Suele haber más momentos duros que momentos felices. Y, a veces, como la mujer de la poesía, sufrimos porque queremos creer que vendrán tiempos mejores pero no podemos. Entonces, de repente, un días nos despertamos y hace sol y todos sonríen y el vendedor de helados lleva un gorro rojo y blanco y hay faldas de miles de colores y carcajadas y el tiempo deja de existir y puedes sentarte en la hierba y darte cuenta de que no, no es el paraíso, pero es tu vida, y puede ser hermosa... a veces.
Hoy hacía sol. Todos íbamos con camisetas de manga corta y gafas de sol. La plaza estaba llena de gente tomando cerveza y helados. El césped estaba lleno de gente jugando al fútbol o al frisbee. No había nubes. El lago estaba precioso. Había pájaros cantando. Estuve sentada en la hierba durante un par de horas, tomando zumo de naranja y rescatando a un insecto temerario que insistía en aterrizar dentro de mi vaso.
Ayer en clase de poesía comentamos algunos poemas de Wallace Stevens. Entre ellos, "Sunday Morning", un contraste entre la visión religiosa y la visión naturalista del paraíso. En el poema una mujer sufría porque necesitaba creer en algo permanente, algo divino y hermoso. El narrador contestaba que la belleza era hija de la muerte. Un paraíso eterno sin cambios cansa pronto y no puede aportar satisfacción al alma. El narrador lo comparaba con la naturaleza, hermosa y cambiante, y afirmaba que precisamente porque todo muere cada momento es más hermoso. Este paraíso es mucho más real y poderoso que el divino, y el hombre halla más satisfacción en la exaltación de su vida y de su mortalidad y de la propia naturaleza. Pero Stevens concluye el poema preguntándose cómo puede ser considerado esto el paraíso si la naturaleza no puede apreciar los elogios del hombre. Es indiferente a nuestras vidas o muertes y cualquier oda que podamos componer sobre ella.
Yo me pregunto por qué hace falta que exista un paraíso, divino o natural. No creo en la existencia de un Cielo al que vayan las almas buenas, pero tampoco creo que podamos calificar a este mundo como paraíso. Pero, ¿por qué no calificarlo de vida? ¿No es ésa una palabra mucho más hermosa y poderosa? Esto no es el paraíso, pero es nuestra vida, y Stevens tiene razón, sólo puede cobrar sentido en contraste con la muerte. Suele haber más momentos duros que momentos felices. Y, a veces, como la mujer de la poesía, sufrimos porque queremos creer que vendrán tiempos mejores pero no podemos. Entonces, de repente, un días nos despertamos y hace sol y todos sonríen y el vendedor de helados lleva un gorro rojo y blanco y hay faldas de miles de colores y carcajadas y el tiempo deja de existir y puedes sentarte en la hierba y darte cuenta de que no, no es el paraíso, pero es tu vida, y puede ser hermosa... a veces.
martes, marzo 15, 2005
I LOVE TO BOOGIE
De nuevo Martes... Llevo una semana leyendo a Ibsen. He encontrado un personaje que es exactamente igual que yo, o yo soy exactamente igual que ella, quién sabe. Se llama Hilde Wangel. Creo que en algún sitio leí que Hilde y Olga eran en origen el mismo nombre. Pues nada, sólo quería avisaros de que si un día os pido que os subáis a lo alto de una torre recién construida para adornarla, siguiendo el libro, os caeréis y... bueno, la torre es muy alta.
Hilde y yo somos bastante extrañas. Ella pasa toda la obra reclamando su castillo, porque es una princesa. Creo que yo hago lo mismo.
De todas formas, ayer fui a un concierto y fue maravilloso: The Boxer Rebellion, Dogs y The Raveonettes. Y hoy, en vez de escribir el ensayo sobre Ibsen, he estado dando saltos por mi habitación al ritmo de T-Rex.
Este viernes llegan las vacaciones... Lo que significa que tendré unos días para levantarme taaaaarde... y escribir más ensayos, para ganar tiempo.
A veces mi buen humor es muy desconcertante, pero por ahora está aquí.
Hilde y yo somos bastante extrañas. Ella pasa toda la obra reclamando su castillo, porque es una princesa. Creo que yo hago lo mismo.
De todas formas, ayer fui a un concierto y fue maravilloso: The Boxer Rebellion, Dogs y The Raveonettes. Y hoy, en vez de escribir el ensayo sobre Ibsen, he estado dando saltos por mi habitación al ritmo de T-Rex.
Este viernes llegan las vacaciones... Lo que significa que tendré unos días para levantarme taaaaarde... y escribir más ensayos, para ganar tiempo.
A veces mi buen humor es muy desconcertante, pero por ahora está aquí.
domingo, marzo 13, 2005
sábado, marzo 12, 2005
WE MUST LOVE ONE ANOTHER OR/AND DIE
Hace muchos muchos años, W. H. Auden escribió un poema titulado "September 1, 1939". Como podéis imaginar, era un lamento por el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Decía que todos somos responsables de la situación mundial, porque el ser humano está demasiado preocupado por sí mismo y muy poco por los demás. El amor universal, la cooperación, era la única respuesta.
La penúltima estrofa del poema terminaba con el verso "We must love one another or die".
Poco después, revisando el texto, cambió esta línea por "We must love one another and die", ya que ni siquiera el amor puede vencer a la muerte. Más tarde, eliminó la estrofa entera y después prohibió la reedición del poema. Afirmaba que era deshonesto.
Curiosamente, es uno de sus poemas más conocidos. Durante los últimos años ha tenido mucha difusión, tras el 11-s y el comienzo de la guerra de Irak. Nuestra profesora de poesía nos preguntó por qué. Qué tiene este poema de especial. Por qué la gente sigue recitándolo aunque trate de un conflicto de hace más de medio siglo.
¿Por qué? Porque todos, como Auden, pasamos por las mismas etapas.
Al principio es "We must love one another or die". El amor nos conforta en tiempos de dificultad. Tenemos esperanza. Queremos creer que las cosas se arreglarán, que algo cambiará, que nada está escrito.
Después admitimos que la verdad es "We must love one another and die", porque por mucho que luchemos por hacer mejor este mundo o nuestras vidas, la realidad es que siempre habrá problemas, fuerzas superiores a nosotros contra las que no podemos hacer nada. Ni siquiera el amor puede defendernos de una guerra, de una enfermedad, de la muerte, pero hace nuestras vidas más llevaderas, más auténticas.
Más tarde, perdemos fuerzas y preferimos no pensar en eso. Seguimos viendo el mundo a nuestro alrededor, pero ya no queremos preguntarnos cuáles son nuestras opciones, qué va a pasar, si estamos en control de nuestras vidas. Elegimos observar y no preocuparnos.
Por último, cerramos los ojos. Incluso la mera observación es demasiado. Porque nos muestra la realidad. Porque es brutalmente real. Porque no es un sueño. Porque lo que vemos, está ocurriendo de verdad y nosotros no estamos luchando para cambiarlo. Y cerramos los ojos y ya no sabemos qué sucede. Qué nos sucede a nosotros mismos o qué sucede en el mundo.
Y entonces todo desaparece. Y queda la verdad que nos atormentó en un principio. La muerte. No hemos escapado de ella. Nuestro miedo sólo ha consegido precipitarla.
Todos somos fantasmas, incapaces de oír los gritos que todos los demás lloran.
La penúltima estrofa del poema terminaba con el verso "We must love one another or die".
Poco después, revisando el texto, cambió esta línea por "We must love one another and die", ya que ni siquiera el amor puede vencer a la muerte. Más tarde, eliminó la estrofa entera y después prohibió la reedición del poema. Afirmaba que era deshonesto.
Curiosamente, es uno de sus poemas más conocidos. Durante los últimos años ha tenido mucha difusión, tras el 11-s y el comienzo de la guerra de Irak. Nuestra profesora de poesía nos preguntó por qué. Qué tiene este poema de especial. Por qué la gente sigue recitándolo aunque trate de un conflicto de hace más de medio siglo.
¿Por qué? Porque todos, como Auden, pasamos por las mismas etapas.
Al principio es "We must love one another or die". El amor nos conforta en tiempos de dificultad. Tenemos esperanza. Queremos creer que las cosas se arreglarán, que algo cambiará, que nada está escrito.
Después admitimos que la verdad es "We must love one another and die", porque por mucho que luchemos por hacer mejor este mundo o nuestras vidas, la realidad es que siempre habrá problemas, fuerzas superiores a nosotros contra las que no podemos hacer nada. Ni siquiera el amor puede defendernos de una guerra, de una enfermedad, de la muerte, pero hace nuestras vidas más llevaderas, más auténticas.
Más tarde, perdemos fuerzas y preferimos no pensar en eso. Seguimos viendo el mundo a nuestro alrededor, pero ya no queremos preguntarnos cuáles son nuestras opciones, qué va a pasar, si estamos en control de nuestras vidas. Elegimos observar y no preocuparnos.
Por último, cerramos los ojos. Incluso la mera observación es demasiado. Porque nos muestra la realidad. Porque es brutalmente real. Porque no es un sueño. Porque lo que vemos, está ocurriendo de verdad y nosotros no estamos luchando para cambiarlo. Y cerramos los ojos y ya no sabemos qué sucede. Qué nos sucede a nosotros mismos o qué sucede en el mundo.
Y entonces todo desaparece. Y queda la verdad que nos atormentó en un principio. La muerte. No hemos escapado de ella. Nuestro miedo sólo ha consegido precipitarla.
Todos somos fantasmas, incapaces de oír los gritos que todos los demás lloran.
martes, marzo 08, 2005
TUESDAY
Es martes. Ohhh. Durante años esas palabras me han perseguido. Hace siglos, antes de empezar el instituto, cuando todavía no me desmayaba todas las semanas, era martes y yo estaba tomando un baño caliente. Y mientras me hundía en las burbujas comencé a redactar una poesía mental. Era sobre un martes, gris, de lluvia, un martes maldito, un martes en que yo había sido maldita. Las palabras se han quedado en mi cabeza durante todo este tiempo. Afuera está lloviendo.
He decidido no trabajar en Francia este verano, pese a la ilusión que me hacía. Mejor no complicarme demasiado la vida, no más. Así que de nuevo estaré en Madrid, trabajando tantas horas como me sea posible, intentando ahorrar. Podré ver a mis amigos, podré dormir en mi cama, tener un cuarto de baño para mí sola. Ver películas en el salón de mi casa. Aprender a cocinar platos rusos con mi abuela. Maldecir las temperaturas infernales. Pasear y pensar.
Sigo teniendo muchas dudas, pero de alguna manera ya no parecen tan urgentes. Estoy intentando afrontar los problemas poco a poco, no angustiarme por el futuro lejano. Sólo tengo 20 años, no puedo decidir el resto de mi vida ahora. A veces me siento vieja. Recuerdo que un amigo del instituto decía que él quería vivir intensamente y morir a los 20... Yo sabía que a los 20 años todavía no habría logrado grandes hazañas. Pero a veces siento que no he logrado nada. Yo decía que quería morir a los 30. Luego subí a 40. Más tarde, leí en mis manos que moriría a los 54. A veces me pregunto si para entonces habré conseguido algo.
De todas formas, estoy mejor. He tenido unos días bastante buenos. Ha nevado mucho por aquí. Iván vino a visitarme. Hicimos una niña de nieve. Después vino Dario y ahora mis amigas me riñen porque no llegaron a conocerle. Dentro de unas semanas iré a Italia. Me hace ilusión. Ya será primavera. Habrá sol, hojas en los árboles, cielos azules. Los edificios italianos estarán brillantes. Veré tantas cosas...
Todos se preocupan por mí y me ayudan. Sé que este año Erasmus tenía que enseñarme a vivir de forma independiente. Creo que de alguna forma lo ha conseguido. Pero también me está enseñando a escuchar más a los demás, a pedir consejos y aceptarlos....
De vez en cuanto mi blog parece un historia moralizante... Lo siento. No hay moraleja ni enseñanza alguna aquí, son sólo pensamientos. Sólo yo.
He decidido no trabajar en Francia este verano, pese a la ilusión que me hacía. Mejor no complicarme demasiado la vida, no más. Así que de nuevo estaré en Madrid, trabajando tantas horas como me sea posible, intentando ahorrar. Podré ver a mis amigos, podré dormir en mi cama, tener un cuarto de baño para mí sola. Ver películas en el salón de mi casa. Aprender a cocinar platos rusos con mi abuela. Maldecir las temperaturas infernales. Pasear y pensar.
Sigo teniendo muchas dudas, pero de alguna manera ya no parecen tan urgentes. Estoy intentando afrontar los problemas poco a poco, no angustiarme por el futuro lejano. Sólo tengo 20 años, no puedo decidir el resto de mi vida ahora. A veces me siento vieja. Recuerdo que un amigo del instituto decía que él quería vivir intensamente y morir a los 20... Yo sabía que a los 20 años todavía no habría logrado grandes hazañas. Pero a veces siento que no he logrado nada. Yo decía que quería morir a los 30. Luego subí a 40. Más tarde, leí en mis manos que moriría a los 54. A veces me pregunto si para entonces habré conseguido algo.
De todas formas, estoy mejor. He tenido unos días bastante buenos. Ha nevado mucho por aquí. Iván vino a visitarme. Hicimos una niña de nieve. Después vino Dario y ahora mis amigas me riñen porque no llegaron a conocerle. Dentro de unas semanas iré a Italia. Me hace ilusión. Ya será primavera. Habrá sol, hojas en los árboles, cielos azules. Los edificios italianos estarán brillantes. Veré tantas cosas...
Todos se preocupan por mí y me ayudan. Sé que este año Erasmus tenía que enseñarme a vivir de forma independiente. Creo que de alguna forma lo ha conseguido. Pero también me está enseñando a escuchar más a los demás, a pedir consejos y aceptarlos....
De vez en cuanto mi blog parece un historia moralizante... Lo siento. No hay moraleja ni enseñanza alguna aquí, son sólo pensamientos. Sólo yo.
lunes, febrero 28, 2005
TWO ROADS DIVERGED IN A YELLOW WOOD
Hoy es el ultimo dia de febrero. Sigue nevando y es hermoso, pero lo disfruto poco. Tengo mas y mas dudas respecto a que hacer con mi futuro, proximo y lejano. Y se que no deberia preocuparme tanto, que las cosas se arreglaran al final, que en realidad tengo tantas dudas porque tengo muchas oportunidades. Pero de todas formas dudo y me pongo nerviosa y duermo poco.
Es como si de nuevo estuviese en el instituto. Solo que en el instituto habia pocas cosas que me importasen lo suficiente para angustiarme de esta manera. Ahora, sin embargo, hay tanto... tantos lugares, tantas personas, tantos estudios, tantos trabajos, tantas oportunidades. No se que elegir. Se, mas o menos, quien quiero ser, que quiero hacer, pero no estoy segura de cual es el mejor camino para llegar hasta alli.
Asi que paso mucho tiempo en mi habitacion, envuelta en mantas y panico. Cuando salgo a la calle, nunca me quito los auriculares, incluso sin llevo la musica apagada. Con mis amigos, de repente, me quedo callada y no tengo las fuerzas o la inspiracion para decir nada. Y si les veo casualmente, a veces me da miedo acercarme a ellos. Que me pasa? Estoy aterrorizada. Pero, por que?
Es como si mi verdadera vida hubiese empezado aqui. Y ahora tengo que decidir y descartar y elegir. Ser fuerte. Ser fuerte. Ir hacia algun lugar determinado. Pero, que camino seguir?
Es como si de nuevo estuviese en el instituto. Solo que en el instituto habia pocas cosas que me importasen lo suficiente para angustiarme de esta manera. Ahora, sin embargo, hay tanto... tantos lugares, tantas personas, tantos estudios, tantos trabajos, tantas oportunidades. No se que elegir. Se, mas o menos, quien quiero ser, que quiero hacer, pero no estoy segura de cual es el mejor camino para llegar hasta alli.
Asi que paso mucho tiempo en mi habitacion, envuelta en mantas y panico. Cuando salgo a la calle, nunca me quito los auriculares, incluso sin llevo la musica apagada. Con mis amigos, de repente, me quedo callada y no tengo las fuerzas o la inspiracion para decir nada. Y si les veo casualmente, a veces me da miedo acercarme a ellos. Que me pasa? Estoy aterrorizada. Pero, por que?
Es como si mi verdadera vida hubiese empezado aqui. Y ahora tengo que decidir y descartar y elegir. Ser fuerte. Ser fuerte. Ir hacia algun lugar determinado. Pero, que camino seguir?
domingo, febrero 20, 2005
jueves, febrero 17, 2005
POO TEE WEET?
Acabo de regresar de Londres. El examen de inglés que iba a durar cuatro horas ha durado sólo una hora y tres cuartos, así que he tenido tooooda la tarde para pasear. Ya que estaba en Londres, he aprovechado. Me he tomado dos wraps (uno de aguacate y otro de queso y judías, mmm), he caminado durante varias horas y he entrado al Tate Modern (bendita Inglaterra, donde los museos son gratuitos).
La Tate Modern Gallery es uno de los museos "raros" de Londres. En su colección permanente hay obras de Picasso, Matisse, Giacommeti, Mondrian, Magritte... Como buen museo "raro" atrae no sólo a los turistas, sino también a los artistas en potencia o de boquilla, y a la gente "rara" en general: diferentes sombreros de colores, ojos pintados de negro, esqueletos descarados, cuello estirado, misterioooo... Con toda la tarde por delante y mi lector de MP3 sin pilas, decidí pasear por el museo y observar a la gente.
En una de las primeras salas en las que aterricé se estaba proyectando una película. The Nature of Our Looking, de Gilbert y George. Cuando llegué justo estaba terminando, así que me senté tranquilamente y empecé a verla desde el comienzo. Película británica de 1970, muda, en blanco y negro, con música de piano de fondo. En pantalla, dos hombres mirando el paisaje prácticamente inmóviles (los momentos de máxima tensión son cuando George -o Gilbert- cambia la posición de su pie y parpadea o cuando Gilbert -o George- da una calada a su eterno cigarrillo). Dieciocho minutos de inmovilidad. Al principio de la película, muchas personas estaban en la sala. Pero la mayoría aguantó sólo tres minutos y huyó, siendo sustituidos por más personas de tres minutos. Eso me hizo reflexionar. Se supone que la película era una sátira de la obsesión británica con la naturaleza, pero tal vez sea una reflexión algo más profunda. Los personajes de la película, esculturas vivas, observan el paisaje, sin moverse, esperando a que suceda algo, algo, algo diferente. Los espectadores también suelen esperar, en vilo, a que suceda algo... algo emocionante, y si no sucede, abandonan la sala. Los personajes no abandonaron la espera del paisaje y yo no abandoné la sala hasta el final de la película. Pero, ¿esperaba que sucediese algo? No, pero supongo que lo más importante es el proceso en sí. El resultado, el algo diferente o emocionante, no es tan hermoso o importante como la espera. Y todas esas personas de tres minutos, ¿cuánto tiempo dedicarán al algo diferente si en algún momento lo encuentran?
En otra sala, había una película sobre una madre pegando y abrazando a su hija. Había movimiento, gritos. Mucha gente en la sala. Una pareja asiática hablaba en ruso. Yo huí antes de los tres minutos.
En la siguiente sala, otra película. Mucha mucha gente. Todos emocionados. Se llamaba Still Life, de Sam Taylor-Wood. En la pantalla, una cesta con fruta y un bolígrafo. Poco a poco, la fruta se va pudriendo. Al final, el bolígrafo permanece inalterable, pero las manzanas, melocotones, naranjas y ciruelas son una masa pardo-negro-verdosa. La película duraba 3 minutos y 44 segundos. La gente miraba la descomposición de la fruta y supongo que pensaba en la inevitabilidad de su propia muerte, mientras que el bolígrafo (arte, cosas inanimadas, naturaleza, aire...) permanecerá siempre joven.
La muerte solía ser un tema tabú hace tiempo y nadie quería admitir el hecho de que todos tendremos que morir. Parece que ahora lo hemos asumido. Lo que aún nos queda por aprender es que ese largo camino hacia la muerte, en el que permanentemente nos hallamos buscando algo diferente y emocionante, algo que de sentido a nuestra existencia, puede que sea el sentido en sí... que ese algo no exista, que no exista nada.
La Tate Modern Gallery es uno de los museos "raros" de Londres. En su colección permanente hay obras de Picasso, Matisse, Giacommeti, Mondrian, Magritte... Como buen museo "raro" atrae no sólo a los turistas, sino también a los artistas en potencia o de boquilla, y a la gente "rara" en general: diferentes sombreros de colores, ojos pintados de negro, esqueletos descarados, cuello estirado, misterioooo... Con toda la tarde por delante y mi lector de MP3 sin pilas, decidí pasear por el museo y observar a la gente.
En una de las primeras salas en las que aterricé se estaba proyectando una película. The Nature of Our Looking, de Gilbert y George. Cuando llegué justo estaba terminando, así que me senté tranquilamente y empecé a verla desde el comienzo. Película británica de 1970, muda, en blanco y negro, con música de piano de fondo. En pantalla, dos hombres mirando el paisaje prácticamente inmóviles (los momentos de máxima tensión son cuando George -o Gilbert- cambia la posición de su pie y parpadea o cuando Gilbert -o George- da una calada a su eterno cigarrillo). Dieciocho minutos de inmovilidad. Al principio de la película, muchas personas estaban en la sala. Pero la mayoría aguantó sólo tres minutos y huyó, siendo sustituidos por más personas de tres minutos. Eso me hizo reflexionar. Se supone que la película era una sátira de la obsesión británica con la naturaleza, pero tal vez sea una reflexión algo más profunda. Los personajes de la película, esculturas vivas, observan el paisaje, sin moverse, esperando a que suceda algo, algo, algo diferente. Los espectadores también suelen esperar, en vilo, a que suceda algo... algo emocionante, y si no sucede, abandonan la sala. Los personajes no abandonaron la espera del paisaje y yo no abandoné la sala hasta el final de la película. Pero, ¿esperaba que sucediese algo? No, pero supongo que lo más importante es el proceso en sí. El resultado, el algo diferente o emocionante, no es tan hermoso o importante como la espera. Y todas esas personas de tres minutos, ¿cuánto tiempo dedicarán al algo diferente si en algún momento lo encuentran?
En otra sala, había una película sobre una madre pegando y abrazando a su hija. Había movimiento, gritos. Mucha gente en la sala. Una pareja asiática hablaba en ruso. Yo huí antes de los tres minutos.
En la siguiente sala, otra película. Mucha mucha gente. Todos emocionados. Se llamaba Still Life, de Sam Taylor-Wood. En la pantalla, una cesta con fruta y un bolígrafo. Poco a poco, la fruta se va pudriendo. Al final, el bolígrafo permanece inalterable, pero las manzanas, melocotones, naranjas y ciruelas son una masa pardo-negro-verdosa. La película duraba 3 minutos y 44 segundos. La gente miraba la descomposición de la fruta y supongo que pensaba en la inevitabilidad de su propia muerte, mientras que el bolígrafo (arte, cosas inanimadas, naturaleza, aire...) permanecerá siempre joven.
La muerte solía ser un tema tabú hace tiempo y nadie quería admitir el hecho de que todos tendremos que morir. Parece que ahora lo hemos asumido. Lo que aún nos queda por aprender es que ese largo camino hacia la muerte, en el que permanentemente nos hallamos buscando algo diferente y emocionante, algo que de sentido a nuestra existencia, puede que sea el sentido en sí... que ese algo no exista, que no exista nada.
domingo, febrero 13, 2005
SO IT GOES
De nuevo en Inglaterra, pero esta vez en mi cuarto. Con un ordenador nuevo... con tildes y Ñ. Increíble.
Ayer, en el vuelo, no ocurrió nada especialmente dramático. Me dejaron pasar casi enseguida porque creyeron que era parte de un grupo de quinceañeros que iban de viaje de fin de curso... No sé cómo lo hago, pero no consigo tener más de quince años. Después, unas chicas del grupo me hablaron, para preguntarme por las cosas escritas en kwenya en mi mochila. En el despegue gritaron. Al aterrizar, aplaudieron y se sorprendieron porque "¡¡Estaban en Londres!!". Eso me hizo pensar en cuando yo de verdad tenía su edad. Mi primera visita a Londres fue con catorce años y también me parecía increíble y emocionante y mágico. Y recuerdo que hasta hace bien poco todos los pasajeros aplaudían cuando el avión aterrizaba a salvo. Ese grupo de quinceañeros hizo ruido durante todo el vuelo, gritando, levantándose, llamando a las azafatas (auxiliares de vuelo), evitando que nadie durmiese... pero de todas formas les envidio. Su ilusión y alegría eran genuinas. Y por eso me sorprende que me confundan con ellos. A diferencia de ellos, yo guardo silencio, intento no molestar a nadie, cada vez miro menos por las ventanillas de los aviones y volar me origina cada vez más la certeza de que nos vamos a estrellar, que el avión pesa demasiado y está muy cansado para seguir volando.
Ayer, el piloto nos sugirió mirar por las ventanillas del lado izquierdo porque se veía un anochecer increíble. Yo miré, agradecida porque alguien que definitivamente no tenía quince años se había fijado, y regresé a la lectura de Slaughterhouse 5... So it goes.
Ayer, en el vuelo, no ocurrió nada especialmente dramático. Me dejaron pasar casi enseguida porque creyeron que era parte de un grupo de quinceañeros que iban de viaje de fin de curso... No sé cómo lo hago, pero no consigo tener más de quince años. Después, unas chicas del grupo me hablaron, para preguntarme por las cosas escritas en kwenya en mi mochila. En el despegue gritaron. Al aterrizar, aplaudieron y se sorprendieron porque "¡¡Estaban en Londres!!". Eso me hizo pensar en cuando yo de verdad tenía su edad. Mi primera visita a Londres fue con catorce años y también me parecía increíble y emocionante y mágico. Y recuerdo que hasta hace bien poco todos los pasajeros aplaudían cuando el avión aterrizaba a salvo. Ese grupo de quinceañeros hizo ruido durante todo el vuelo, gritando, levantándose, llamando a las azafatas (auxiliares de vuelo), evitando que nadie durmiese... pero de todas formas les envidio. Su ilusión y alegría eran genuinas. Y por eso me sorprende que me confundan con ellos. A diferencia de ellos, yo guardo silencio, intento no molestar a nadie, cada vez miro menos por las ventanillas de los aviones y volar me origina cada vez más la certeza de que nos vamos a estrellar, que el avión pesa demasiado y está muy cansado para seguir volando.
Ayer, el piloto nos sugirió mirar por las ventanillas del lado izquierdo porque se veía un anochecer increíble. Yo miré, agradecida porque alguien que definitivamente no tenía quince años se había fijado, y regresé a la lectura de Slaughterhouse 5... So it goes.
sábado, febrero 05, 2005
TREAD SOFTLY BECAUSE YOU TREAD UPON MY DREAMS
Hoy me desperte de buen humor. Termine "Henry the Fourth" (parte 1 y 2) y "On the Road". Tome zumo de naranja con Simon y hablamos de escritores e influencias. Hice la compra. Ordene mi habitacion. Coloque las fotografias de otra manera. Meti en una bolsa todas las cosas que voy a llevar a Madrid y dejar alli. Fui al gimnasio. He estado leyendo poesia en Internet. No he ido a ver "I, Robot". No he ido a Po Na Na a celebrar el cumpleanhos de Michelle (a quien no conozco). No he dormido toda la tarde.
Creo que ha sido un dia positivo. Son las once y media. Todavia tengo tiempo de hacer la colada o coser los parches que he ido acumulando estos meses en mi mochila...
Bueno... esta noche estoy algo mejor.
Creo que ha sido un dia positivo. Son las once y media. Todavia tengo tiempo de hacer la colada o coser los parches que he ido acumulando estos meses en mi mochila...
Bueno... esta noche estoy algo mejor.
jueves, febrero 03, 2005
INSIDE I'M CRYING
Jueves. Acabo de terminar la pelicula. Hoy era "Inside I'm Dancing". Muy hermosa. Todos lloramos. Por que el ser humano no es capaz de apreciar lo que tiene con cierta objetividad? Por que no podemos ver la suerte que tenemos? O tal vez soy yo. Me cuesta demasiado. Ahora estoy en la biblioteca y todo va bien, pero siento que me gustaria seguir llorando y no parar jamas, porque no solo es una pelicula, porque hay tantas cosas horribles y tristes y crueles e injustas en el mundo, que... no lo puedo entender, no se que hacer para arreglarlo. Es demasiado. Y por eso siento que llorare y llorare y llorare y que, al contrario de lo que decia mi madre, las lagrimas no se agotaran. Y ni siquiera hay un motivo... o si lo hay, pero no es mio, es algo universal y yo soy muy debil para hacerle frente y resistirlo.
Escribo aqui y se que de vez en cuando alguien lee esto, pero se que nadie lo leera ahora. Aun asi, parece que de esta manera me comunico con alguien, que no estoy sola, que en algun lugar hay una persona que me escucha. Todos nos enganamos.
Ayer sali a cenar con mis amigos y vi a Matt. Me dijo que todo iria bien, que todo se solucionaria, que pronto estaria alegre otra vez. Pero... que se tiene que solucionar? De todas formas, me hace gracia encontrarme de repente con tantos optimistas. En el primer semestre casi me convierto yo tambien... pero creo que todavia pertenezco al Lado Oscuro de la Fuerza... Por lo menos sigo con mis tonterias.
Escribo aqui y se que de vez en cuando alguien lee esto, pero se que nadie lo leera ahora. Aun asi, parece que de esta manera me comunico con alguien, que no estoy sola, que en algun lugar hay una persona que me escucha. Todos nos enganamos.
Ayer sali a cenar con mis amigos y vi a Matt. Me dijo que todo iria bien, que todo se solucionaria, que pronto estaria alegre otra vez. Pero... que se tiene que solucionar? De todas formas, me hace gracia encontrarme de repente con tantos optimistas. En el primer semestre casi me convierto yo tambien... pero creo que todavia pertenezco al Lado Oscuro de la Fuerza... Por lo menos sigo con mis tonterias.
lunes, enero 31, 2005
EXISTENTIALISM: THE GREAT COMEBACK
Tras un lunes tan extremadamente lunes, he decidido que podia permitirme el lujo de escribir aqui de nuevo para, de nuevo, no decir nada. Solo compartir algo con vosotros, companeros en la busqueda del sentido de la vida:
"I was cleaning a room and, meandering about, approached the divan and couldn't remember whether or not I had dusted it. Since these movements are habitual and unconcious, I could not remember and felt that it was impossible to remember - so that if I had dusted it and forgot - that is, had acted unconciously, then it was the same as if I had not. If some conscious person had been watching, then the fact could be established. If, however, no one was looking, or looking on unconsciously, if the whole complex lives of many people go on unconciously, then such lives are as if they had never been". (Tolstoy... en ingles, pero Tolstoy)
Asi que me reafirmo en mi conviccion de que la vida no tiene sentido, que no significa nada y ... oh, ya sabeis el resto.
Nota positiva del dia: estoy leyendo a Pirandello en italiano, Sei Personaggi in Cerca D'Autore. Si Borges pudo aprender decenas de idiomas leyendo libros, yo tambien puedo.
"I was cleaning a room and, meandering about, approached the divan and couldn't remember whether or not I had dusted it. Since these movements are habitual and unconcious, I could not remember and felt that it was impossible to remember - so that if I had dusted it and forgot - that is, had acted unconciously, then it was the same as if I had not. If some conscious person had been watching, then the fact could be established. If, however, no one was looking, or looking on unconsciously, if the whole complex lives of many people go on unconciously, then such lives are as if they had never been". (Tolstoy... en ingles, pero Tolstoy)
Asi que me reafirmo en mi conviccion de que la vida no tiene sentido, que no significa nada y ... oh, ya sabeis el resto.
Nota positiva del dia: estoy leyendo a Pirandello en italiano, Sei Personaggi in Cerca D'Autore. Si Borges pudo aprender decenas de idiomas leyendo libros, yo tambien puedo.
NOT INSPIRED ENOUGH FOR A TITLE
Bien... otro lunes mas. Le he dicho a mi counsellor que no quiero volver a verle. He recibido un email de Correa diciendome que no puede redactar mi carta de recomendacion (despues de cuatro emails que me decian que estaria encantada). Son las doce de la manana y dentro de una hora tengo clase. Siento unas ganas terribles de salir corriendo. Pero no sabria que direccion elegir.
sábado, enero 29, 2005
SPACE DEMENTIA
Sabado. Las diez de la noche. Por fin me encuentro mas o menos despierta.
Ayer, hundida en uno de esos maravillosos estados animicos que todos conoceis, me obligue a ir a ver la pelicula de la universidad ("Hellboy", muy entretenida). Unos amigos me convencieron para cambiar mis planes (biblioteca) para irme con ellos a casa de otra amiga y luego a una fiesta. Asi que me fui con Javi, Julien, Ana y Jorge a casa de Maria (la rubia). Nos perdimos por el camino, porque tanto Javi como Julien estaban segurisimos de como llegar, pero apuntaban en direcciones opuestas. Por fin alli, escuchamos musica, jugamos, discutimos ferozmente sobre matematicas y probabilidad (durante muuuuucho tiempo, Javi y yo casi gritandonos). Cuando los demas consiguieron hacernos callar, nos fuimos a la fiesta.
Era en casa de Roberto, un chico sevillano que yo no conocia de nada. Habia alrededor de 200 personas, tal vez mas. Las entradas estaban colapsadas. En cada habitacion habia un ambiente diferente. En una, habia un ordenador con musica (Muse!!!!, Extremoduro, Platero, Manu Chao, The Specials, The Beatles...) y mucha gente que insistia en decirme cosas en un idioma que podria haber sido ingles o espanol, pero que no era ninguno de los dos. En otra habitacion, habia un dj y mucha gente saltando con los ojos cerrados. En otra habitacion, varias bandas tocando o haciendo improvisaciones. Javi, por supuesto, se sumo a la percusion. Alguien me regalo unas pelotas de hacer malabares, pero las perdi. Tambien me regalaron un enorme sombrero de playa que reposa ahora en mis estanterias.
Fue realmente genial. Pase la noche hablando de musica con Jorge y Roberto, y, claro, acabe eligiendo yo las canciones que escuchabamos. Me encontre con varios companeros y todo el mundo parecia muy feliz y calmado. Habia gente durmiendo en colchones tirados en el suelo, gente discutiendo de politica, gente escondida en los rincones, gente gente gente...
Nos quedamos hasta tarde. No queriamos perdernos nada. Cuando decidimos que era imperativo volver a Waveney, comenzaba a amanecer. La casa todavia estaba llena de gente. Nosotros regresamos caminando, esta vez sin perdernos. Mucho frio. Muy cansados. Yo arrastrando el estupido gorro. Nos despedimos, cada uno entro en su portal y a dormir... Poco. Pero la verdad es que todos lo pasamos genial... Y aprovecho la ocasion para saludar (que bonito) a Noe, que es un poquito mas mayor desde ayer... pero don't worry, tu y yo seremos companeras de Peter Pan el resto de nuestras vidas.
Ayer, hundida en uno de esos maravillosos estados animicos que todos conoceis, me obligue a ir a ver la pelicula de la universidad ("Hellboy", muy entretenida). Unos amigos me convencieron para cambiar mis planes (biblioteca) para irme con ellos a casa de otra amiga y luego a una fiesta. Asi que me fui con Javi, Julien, Ana y Jorge a casa de Maria (la rubia). Nos perdimos por el camino, porque tanto Javi como Julien estaban segurisimos de como llegar, pero apuntaban en direcciones opuestas. Por fin alli, escuchamos musica, jugamos, discutimos ferozmente sobre matematicas y probabilidad (durante muuuuucho tiempo, Javi y yo casi gritandonos). Cuando los demas consiguieron hacernos callar, nos fuimos a la fiesta.
Era en casa de Roberto, un chico sevillano que yo no conocia de nada. Habia alrededor de 200 personas, tal vez mas. Las entradas estaban colapsadas. En cada habitacion habia un ambiente diferente. En una, habia un ordenador con musica (Muse!!!!, Extremoduro, Platero, Manu Chao, The Specials, The Beatles...) y mucha gente que insistia en decirme cosas en un idioma que podria haber sido ingles o espanol, pero que no era ninguno de los dos. En otra habitacion, habia un dj y mucha gente saltando con los ojos cerrados. En otra habitacion, varias bandas tocando o haciendo improvisaciones. Javi, por supuesto, se sumo a la percusion. Alguien me regalo unas pelotas de hacer malabares, pero las perdi. Tambien me regalaron un enorme sombrero de playa que reposa ahora en mis estanterias.
Fue realmente genial. Pase la noche hablando de musica con Jorge y Roberto, y, claro, acabe eligiendo yo las canciones que escuchabamos. Me encontre con varios companeros y todo el mundo parecia muy feliz y calmado. Habia gente durmiendo en colchones tirados en el suelo, gente discutiendo de politica, gente escondida en los rincones, gente gente gente...
Nos quedamos hasta tarde. No queriamos perdernos nada. Cuando decidimos que era imperativo volver a Waveney, comenzaba a amanecer. La casa todavia estaba llena de gente. Nosotros regresamos caminando, esta vez sin perdernos. Mucho frio. Muy cansados. Yo arrastrando el estupido gorro. Nos despedimos, cada uno entro en su portal y a dormir... Poco. Pero la verdad es que todos lo pasamos genial... Y aprovecho la ocasion para saludar (que bonito) a Noe, que es un poquito mas mayor desde ayer... pero don't worry, tu y yo seremos companeras de Peter Pan el resto de nuestras vidas.
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